| Rejas de San Esteban |
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Al igual que todos los pueblos de la comarca, Rejas de San Esteban se fundó en la época románica con únicamente 8 personas, llegando a contar con un censo de 800 habitantes. En la actualidad está formado por 50 personas.
El hecho de la baja censal se vio promovida por la emigración que sufrió gran parte de España entre los años 1950 y 1970 "obligando" a los jóvenes a emigrar a las capitales para poder prosperar, "huyendo" de la miseria de los pueblos.
Rejas de San Esteban ha sido un pueblo de asentamiento musulmán y como reminiscencia de ello quedan muchos topónimos y restos árabes, como el denominado "El Castillo", uno de los picos que rodea el pueblo y donde los más viejos del lugar afirman que fue un castillo musulmán en cuyo interior hay galerías donde se descubrieron tumbas y posiblemente aún existan. En el pueblo de Rejas existió una Atalaya comunicativa ( en el pico de Ribaribaldo) con el castillo de Alcozar y la Atalaya de Quintanilla de Tres Barrios.
La prueba más positiva de lo que llegó a ser el pueblo de Rejas es:
La zona cuenta con infinidad dichos populares, cantares de época y cuentos y leyendas, de las cuales la más famosa es lo que acaeció en el Monte de la Muñeca.
Monumentos
De la construcción románica primitiva sólo queda la puerta y la galería, pues el templo fue reconstruido a finales del S. XIII, erigiéndose desde entonces en la principal iglesia de la localidad.
La porta posee cuatro arquivoltas, decoradas sucesivamente con ajedrezado, bolas, entrelazos y flores, rematando en sendos capiteles calados.
Del pórtico original, muy alterado al cerrarlo, quedan algunos arcos decorados con ajedrezado, y sus respectivos capiteles, en los que se representan motivos animales y figurados. El alero mantiene imposta con canecillos lisos, rollos.
En el interior sobresale su techumbre plana de madera, o alfarje, de época mudéjar, bellamente decorado con escudos heráldicos
Iglesia románica, de una sola nave, con espadaña a los pies y ábside semicircular que tiene una ventana con arquivolta sobre columnillas.
La portada posee cuatro arquivoltas decoradas con ajedrezado, bolas, entrelazos y flores. Conserva dos capiteles, uno con animales afrontados y el otro con una escena en la que un lobo muerde la pierna de un hombre desnudo, símbolo del pecado, mientras que otro con faldellín le sujeta, representando al demonio.
En el pórtico se abre siete arcos, rematados con puntas de diamante que apoyan sobre columnas de fustes dobles o cuádruples, con capiteles vegetales. Al Este otro arco sirve de acceso.
En el presbiterio existen pinturas murales góticas, del siglo XIV, donde se representan escenas religiosas: los doce apóstoles, la coronación de San Martín, un ángel con un escudo, un santo a caballo, el sueño de Adán y San Cristóbal
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