Rutas por el Municipio

RUTA DEL VINO

Al amparo de bodegas y lagares y con los viñedos como compañeros de viaje, esta ruta invita al viajero a sumergirse en la arquitectura enológica y recorrer unos edificios que siguen vivos y donde la tradición bodeguera se mantiene entre los vecinos.

  • SOTO DE SAN ESTEBAN destaca el camino del Cid, sus bodegas y lagaretas, el paraje de la torre Doña Urraca o la Cueva de la Horca, y podéis serenaros en la chopera o junto al río Duero, antes de contemplar la ermita de la Virgen de los Rubiales o la iglesia parroquial.
  • ALDEA DE SAN ESTEBAN continúa el camino del Cid y podréis contemplar la iglesia de Santa María la Mayor y de San Mamés, así como recorrer los parajes de Valdejunquera y observar desde el mirador la red de comunicaciones que se usaron cuando fue paso fronterizo.
  • PEÑALBA DE SAN ESTEBAN, os sorprenderá con la iglesia de Santa María la Mayor, que conserva restos románicos y con los restos de atalayas, bodegas, lagares y antiguos castros. Desde el cerro El Pico del Cuerno o Las comarcas podrás contemplar sus palomares.
  • PIQUERA DE SAN ESTEBAN conserva una pila bautismal románica, en la iglesia de San Juan Evangelista y quedan restos de la ruina de la ermita de la Virgen del Val, así como fuente, fragua, lavadero y las ruinas de un antiguo molino. El viajero puede descubrir los chozos (construcciones locales), los colmenares y corrales y los palomares y bodegas.
  • Pero es en ATAUTA, donde el poder enológico se demuestra con rotundidad. La localidad conserva el mejor barrio de bodegas, lagares y lagaretas de la región, sumando 172 elementos, según su plan director. Este lugar, denominado “El Plantío”, ha sido declarado Bien de Interés Cultural (BIC) con la categoría de Conjunto Etnológico. Desde el mirador de la iglesia de San Pablo el visitante puede contemplar este pasado enológico, que también está presente en el museo etnográfico.

 

RUTA DEL ROMÁNICO Y FRONTERA

Siguiendo el curso del Duero, el visitante puede dejarse llevar por su cauce y recorrer en piragua las aguas que un día sirvieron de frontera natural en la Reconquista. El tramo de Pedraja de San Esteban a Velilla de San Esteban es navegable y permite contemplar esta tierra de frontera que, al norte del Duero concentra el rico patrimonio románico del municipio.

  • En PEDRAJA DE SAN ESTEBAN, el viajero puede disfrutar del Camino del Cid y de los parajes naturales junto al Duero, así como del pintoresco barrio de bodegas y lagares y completar la visita con la iglesia de Santa María Magdalena.
  • En QUINTANILLA DE TRES BARRIOS el turista se deja sorprender por los viñedos que siembran el paisaje y por las vistas que se obtienen desde la atalaya islámica, la mejor conservada del municipio y que sirve de vigía de sendas, bodegas y lagares o el cauce de los ríos Torderón y Dehesa. Junto a la iglesia de San Lorenzo y la ermita de la Virgen de la Piedra, se puede disfrutar de su Museo Corral de las Mulas y del museo etnográfico que tienen en la localidad.
  • En MATANZA DE SORIA el románico se deja sentir en las pinturas de la iglesia de San Juan Bautista que, junto con la ermita de la Virgen de la Guía, son parada obligatoria del viajero en el Camino de Santiago o del Cid que surja este pueblo de bodegas y lagares, tejares y telares, que es también territorio D.O.
  • El viaje continúa hacia VILLÁLVARO, donde el románico más austero se puede contemplar en la ermita de la Virgen de las Lagunas. No es el único templo, ya que en el casco urbano encontramos las iglesias de San Mamés y San Pedro. Su tradición enológica la ponen de manifiesto cada año con el concurso de vino artesanal que permite demostrar que en sus bodegas y viñedos se obtienen buenos vinos, por algo son D.O., además de Camino del Cid y Ruta de la Lana.
  • Pero es en REJAS DE SAN ESTEBAN donde el arte románico se pone de manifiesto. La localidad está declarada BIC y conserva su arquitectura popular de adobe, piedra y madera en las casas, lagares, bodegas y calles y plaza. Pero destacan las dos joyas románicas, las iglesias de San Martín y San Ginés, que con sus galerías porticadas ponen de manifiesto la importancia de Rejas en la Edad Media.
  • El viaje finaliza en VELILLA DE SAN ESTEBAN, siguiendo el curso del Duero, y del antiguo trazado de la línea férrea Valladolid-Ariza, cuyo apeadero hoy está convertido en casa rural. La localidad conserva la picota de madera y los restos de la ermita de la Virgen de las Nieves, aunque el culto se mantiene en la iglesia de la Virgen de la Asunción. Velilla guarda también en sus bodegas el vino elaborado por sus viticultores y desde una pequeña loma se obtienen unas buenas vistas de la comarca.

 

RUTA DE ADOBE Y PIEDRA

Los pueblos del municipio sanestebeño conservan el encanto de sus casas y calles, donde se palma el sabor de la arquitectura popular, como contraste de adobe y piedra, de casas rojizas y blancas que sorprenden al visitante. Espacios que se siguen mostrando al visitante con el mimo y cuidado que los visitantes del municipio han sabido ofrecer a sus casas. El viaje cruza ATAUTA y PIQUERA, dos localidades que son también protagonistas de la Ruta del Vino (ver ruta).Pero un poco más alejado se encuentran localidades donde el paso del tiempo se refleja en el silencio de sus calles y la belleza de sus paredes.

  • TORRAÑO aparece entre montes de chaparros, al abrigo de los ríos Pedro y Barranco, conservando la iglesia de la Magdalena y las ermitas de Santa Cecilia y la Virgen de las Carreras. Las viviendas son de piedra caliza blanca, que recuerdan un pasado de caminos de vinateros y aceiteros, junto al barrio de bodegas. Las buitreras ofrecen una naturaleza salvaje que contemplar, por ejemplo en el cañón de río Pedro, en el camino de los despoblados o en el barranco de los Tormos, junto a una pequeña sima.
  • En TORREMOCHA DE AYLLÓN el viaje continúa por el cañón del arroyo del Pozo Moreno, encinares y enebrales, junto a la Cueva del Romo, así como el barrio de bodegas. Las fiestas giran en torno a la iglesia de la Presentación de Nuestra Señora, aunque quedan restos de la ermita del Humilladero. Sus casas de piedra caliza muestran la majestuosidad de la localidad.
  • En MORCUERA han sabido conservar la arquitectura popular en sus calles y parajes. La naturaleza invita al paseo en escenarios como Bocalaboos, las Tres Alcantariallas, Quintana Seca o el punto geodésico más alto de la comarca. Además conserva el barrio de bodegas y la iglesia de la Asunción y la ermita de San Roque y la Soledad, así como las antiguas escuelas, fuente y lavaderos, que salpica el paisaje de casas de piedra caliza y que nos explican un pueblo, que a través de su museo etnográfico, repasa la historia.

 

RUTA DE ALTOS Y VEGA

Compartiendo parte del Camino de la Ruta de Adobe y Piedra (con las localidades de Atauta y Morcuera como inicio de viaje), esta ruta permite contemplar una naturaleza de contrastes, entre los barrancos y parajes de MORCUERA y los viñedos de ATAUTA, el viaje continúa hacia zonas de altura y la vega de regadío, que permite observar un paisaje entre la Sierra de Ayllón y la Ribera del Duero.

  • En QUINTANAS RUBIAS DE ABAJO, la arquitectura popular sorprende al viajero y le envuelve junto a despoblados cercanos y la iglesia de San Juan Bautista o la ermita de la Virgen de los mil carros. De su pasado se conserva la antigua fragua y el recuerdo de antiguos despoblados cercanos, mientras se lucha por conservar la arquitectura autóctona en casas y edificios. El sediento puede reponer fuerzas en el manantial Carrilón o el arroyo de las Fraguas y el Molino.
  • El viaje continúa hacia QUINTANAS RUBIAS DE ARRIBA, donde encontrarse con los restos de la antigua atalaya islámica en el paraje de la Torrecilla, antes de llegar a la Iglesia de San Andrés o la ermita de las Magdalenas. La localidad conserva la picota en la Plaza mayor y restos arqueológicos de época romana, entre bodegas y palomares. En el museo etnográfico se puede volver al pasado y recordar la vida cuando aún existían los despoblados de La Magdalena y Valsutanz. Desde el alto de la Muela se obtienen buenas vistas de la Sierra, y la naturaleza ha regalado a la localidad una fuente de aguas medicinales y el manantial de Cañuelo.
  • En INES, el Camino de Santiago entra, a través de la Ruta de la Lana, en el municipio y se detiene en esta localidad de Ribera del Duero que conserva bodegas y lagares y la ermita de la Virgen de la Blanca, junto a los restos del palacio de los Duques de Frías. Desde la iglesia de Nuestra Señora de la Asunción se empieza a observar una vega rica y próspera que invita a la siembra. Entre sus casas de adobe, el pilón y el nuevo centro social, los vecinos han recuperado las antiguas escuelas para convertirlas en un Museo didáctico, donde se puede conocer cómo estudiaban los habitantes de Ines hace ya años.
  • El viaje culmina en OLMILLOS, donde la presencia de la Ribera del Duero se palpa también en viñedos, bodegas, lagares y merenderos. Es también Camino de Santiago, en el ramal de la Ruta de la Lana y en el pueblo se encuentra la iglesia de Nuestra Señora de la Asunción, que une en culto a los vecinos, al igual que en la ermita de San Hipólito, junto al Duero, que tiene una bella presa en la localidad. Sus campos de regadío nos muestran el ejemplo de desarrollo agrícola de la comarca, que apuesta por el futuro en el sector primario.
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