Rejas de San Esteban

 

La Villa de Rejas de San Esteban es Bien de Interés Cultural con la categoría de Conjunto Histórico Artístico desde el 8 de noviembre de 2007.

Rejas de San Esteban tuvo su origen en las repoblaciones cristianas que tenían como objetivo reforzar la línea del Duero durante la Reconquista. Sigue, por lo tanto el modelo de asentamiento de la Edad Media: castillo sobre un cerro a partir de cuál se disponen las calles del pueblo en dirección este-oeste a partir de la Calle Real.

Rejas de San Esteban está enclavada entre dos cerros: El Castillo (donde se ubicaba la fortificación musulmana), en cuyo interior existen galerías subterráneas en las que se encontraron tumbas, y La Loma, desde donde se observa el cauce del río Rejas o Madre hasta su desembocadura en el Duero. La ocupación musulmana del lugar ha dejado huella a través de la historia. Prueba de ello son los topónimos que nos han quedado como el Cerro “El Castillo” o la Fuente del Moro. Además, debió existir una atalaya musulmana en el Pico Ribaribaldo que tenía comunicación visual con el Castillo de Alcozar y con la atalaya de Quintanilla de Tres Barrios. La Villa perteneció, a merced del monarca D. Juan II, en 1423, a Don Álvaro de Luna, Conde de San Esteban de Gormaz. Posteriormente, pasó a los Pacheco. En 1530 pertenecía al Conde de Miranda, junto a Langa de Duero y Castillejo de Robledo.

Los elementos más importantes de este lugar son, sin duda, sus dos templos, maravillosos ejemplos de románico porticado de la frontera del Duero: San Martín (Bien de Interés Cultural. 1980) y San Ginés. Pero posee también la ciudad ejemplos de arquitectura popular de la Ribera del Duero Soriana como las viviendas realizadas con muros de mampostería en la planta baja y de madera y adobe en la segunda planta. Los aleros son de madera o de teja. La cubierta es a dos aguas y la teja en esta zona se dispone “a la segoviana”, o como muchos visitantes dicen: al revés. No hay que olvidarse de las construcciones relacionadas con el vino: bodegas subterráneas y lagares también inundan este lugar. Llegó a tener esta localidad, además de lo anteriormente citado, una cantera, un Hospital en la zona de Valles, una fábrica de cera y cerámica y tres molinos. En las zonas aledañas, entre los parajes de “El Pontón” y “La Zarzona” se pueden observar los restos de la Ermita de la Virgen de los Perales (algunos elementos arquitectónicos y decorativos se encuentran en la Catedral de El Burgo de Osma. También existió un despoblado llamado La Muñeca, que se despobló a causa de una epidemia, y que ha dado origen a cuentos y leyendas.

 

 

Iglesia de San Ginés (S.XII)

Se ubica en el centro de la localidad. El templo posee dos naves separadas por dos arcos de medio punto que apoyan en pilastras. La nave principal está cubierta con techumbre de par e hilera de tradición mudéjar, con heráldica, propia del siglo XVI, reutilizado éste en la completa transformación que la iglesia sufrió en el siglo XVIII. Sobre el hastial occidental se construyó una espadaña barroca. En 1814 se reconstruye completamente el interior del edificio. Y es que, de la primitiva fábrica románica sólo permanece la galería porticada, la portada y la cornisa del muro meridional. De hecho, el pórtico es visible desde el año 2001, momento en el que se abren sus arcos, hasta entonces cegados, como se puede apreciar en las fotografías. El pórtico cegado de sillarejo se había estado utilizando como trastero. Hoy se observan cinco arcos en y el arranque de un sexto que debió ser destrozado durante una de las reformas del templo. De esto se deduce que el lado meridional del pórtico posee seis arcos, tres a cada lado de la portada, aunque uno de ellos se haya perdido y otro más cerrando en el lado occidental. Es posible que también existieran dos arcos cerrando el lado oriental de la galería, dado que se puede ver algún vestigio. La decoración de los capiteles, que ahora es perfectamente visible representa motivos animales y figurados. De izquierda a derecha en el frente meridional: en el primero, una pareja de aves de largos cuellos entrelazadas junto a un árbol con frutos esféricos, en el segundo, un centauro-sagitario con su flecha apuntando a un cánido de dos cabezas y un cuadrúpedo mordiendo las patas a otro, en el tercero tres personajes en una embarcación y Sansón luchando contra el león, en el cuarto, dos grandes cuadrúpedos, en el quinto una escena historiada de martirio en el que un personaje desnudo y atado de manos sobre un potro recibe el suplicio por parte de tres figuras. Una de ellas intenta atizarle pero una mujer se lo impide. El último representa al cordero atacado por los lobos. En el capitel del lado occidental se muestran dos figuras desnudas ante un enorme cuadrúpedo y un personaje maligno.

La portada, de medio punto, posee tres arquivoltas: interior de rosetas de cuatro pétalos en el interior de círculos, la central con baquetón y puntas piramidales y la exterior con baquetón, entrelazo y bolas de cruces inscritas.

El templo fue parroquia hasta 1842.

La similitud de la portada de San Ginés con la de San Martín hacen pensar que ambos templos son coetáneos y de mediados del siglo XII.

 

Iglesia de San Martín (S. XI)

Bien Inmueble del Patrimonio Histórico Español, Bien de Interés Cultural con la categoría de Monumento Histórico Artístico desde el 14 de noviembre de 1980. Alberga a la Virgen de la Guía.

Se ubica al oeste, en la zona más elevada de Rejas de San Esteban. Este templo es de una sola nave con ábside semicircular, presbiterio recto, sacristía adosada al lado norte, espadaña tardorrománica a los pies y, lo más característico de nuestra zona: galería porticada hacia el sur.

El material constructivo del templo es el mampuesto (lógicamente reforzado con sillares en los ángulos) excepto la galería porticada, realizada en sillería. Dicha galería porticada, formada por 7 arquerías rematados con puntas de diamantes y dos accesos se usó como corral hasta la restauración de 1982. Posee este templo dos portadas. Una, al norte, ahora cegada compuesta por dos arquivoltas y otra, la principal, al sur, similar a la de San Ginés, de cuatro arquivoltas decoradas con ajedrezado, bolas, entrelazos y flores.

Son interesantes las pinturas murales góticas del hemiciclo absidial y del presbiterio de tonalidades negras, pardas y rojizas. En el lado de la epístola se pueden observar dos acólitos poniendo la mitra a un obispo (quizá San Martín de Tours), un ángel tenente portando un escudo de armas con trece roeles blancos sobre campo azul y a Santiago Matamoros entrando en una ciudad (otros autores asocian esta última figura con la imagen de San Martín partiendo la capa). Bajo la arquería ciega hay figuras identificadas como el Sueño de Adán y la creación de Eva. Al otro lado, en el lado del evangelio del presbiterio se aprecian los doce apóstoles. Ya en la nave, sobre el muro sur se aprecia la figura de San Cristóbal. La heráldica, las armaduras de tradición mudéjar y los rasgos hispanoflamencos de los personajes parecen datar los frescos a finales del siglo XV, excepto para la imagen de El Sueño de Adán, que sería anterior, del siglo XIII.

 

 

Catálogo de Bienes Protegidos de Castilla y León.

 

 

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