La Crisis (s XIV)

Este periodo de máximo empuje va a ser seguido por una caída continuada, en San Esteban y su zona, en todos los aspectos. La población va a disminuir, aunque no existan datos concretos para precisar. La explicación fundamental está en hambres y pestes que se suceden con frecuencia inusitada en este siglo, posiblemente porque la capacidad productiva de las tierras, con las técnicas utilizadas, no es suficiente para mantener el nivel de población existente. Al producirse subalimentación y hambre, la población ofrece menos resistencia frente a las epidemias, que afectarán dramáticamente a los grupos menos favorecidos, y pequeñas aldeas quedarán despobladas.

Además esta crisis va a provocar la concentración de numerosas propiedades en manos de los acomodados, vendidas para poder superar los momentos más duros de hambres y epidemias. Así, parte de los supervivientes quedan en situaciones de dependencia económica, que les conducirá a ser jornaleros o a emigrar, especialmente cuando se reanude la expansión a costa de los musulmanes en el siglo siguiente.

A nivel social se agravan las diferencias entre sus habitantes, que seguirán haciendo uso de los bienes comunales para paliar, en muchas situaciones, los escasos ingresos. Judíos y mudéjares vivirán marginados, especialmente por los más pobres, que centrarán en ellos su frustración. Los peores momentos para los judíos serán a finales de siglo, cuando padezcan persecuciones en amplias zonas de la península.

En el ámbito político las consecuencias serán también importantes. Si hasta estos momentos el Concejo funcionaba con participación de todos los vecinos para elegir los cargos, desde ahora se restringe esta posibilidad, de forma tal que sólo una minoría interviene en su nombramiento, copando los puestos concejiles sin control efectivo de los vecinos, fundamental por el uso que se dé a las propiedades comunales. Es un proceso poco conocido que responde a una realidad económica y social de desigualdad creciente, y que los reyes ratificarán con el nombramiento de corregidores.

 La tierra ofrece menores rendimientos, dada la anterior puesta en cultivo de amplias extensiones de terreno poco aptas, sin cambios en las técnicas utilizadas. Será a partir de la segunda mitad de siglo cuando pueda volver a existir un equilibrio entre una población reducida y la producción agrícola, pero partiendo de unas bases mucho más desiguales. La ganadería seguirá siendo muy importante en el proceso económico.

Por otra parte, San Esteban se convierte en una pieza codiciada durante las minorías y enfrentamientos nobiliarios, pasando a poder de infantes ambiciosos o turbulentos nobles. Incluso, en 1304, el castillo servirá como garantía para fijar los límites entre Castilla y Aragón. A ello se une la guerra civil entre Pedro I y Enrique de Trastámara, que afecta a la región soriana, viviendo sus habitantes una etapa de intranquilidad.

A nivel de reino, Gil Pérez, procurador por San Esteban, acude a las Cortes de Burgos en 1315, donde se crea la Hermandad General del Reino, unión de Concejos para contener los atropellos de los poderosos. Ya a finales de siglo, en 1394, Enrique III convoca Cortes en San Esteban, que finalmente se celebran en Valladolid, donde participan sólo determinadas ciudades y villas, concediendo al monarca subsidios por dos años.

En el aspecto religioso siguen funcionando las cuatro parroquias y, en 1302, constatamos la existencia del convento franciscano, extramuros de la villa, cuya fundación se habría realizado en el siglo anterior. De la primitiva construcción de su iglesia poco o nada ha llegado hasta nosotros, ya que los elementos más antiguos son posteriores. Por otro lado, los canónigos agustinos son trasladados a Roa por los años 1374-79.

Un hecho curioso nos informa sobre las elevadas sumas que los diezmos reportan a la Iglesia. En 1342 el obispo de Osma compra al Cabildo catedralicio el señorío de El Burgo de Osma, con todas sus aldeas. A cambio cede todos los diezmos del arciprestazgo de San Esteban y los heredamientos y diezmos de Golmayo.

Las Cortes de 1394 fueron convocadas para celebrarse en San Esteban; luego se trasladaron a Valladolid y finalmente tuvieron lugar en Medina del Campo.

Texto extraído de "Síntesis Histórica de San Esteban de Gormaz" de Félix García Palomar.

                                         Soria Hogar y Pueblo. Extra de Fiestas, 8-IX-88, pp. 9-13.

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